viernes, 7 de noviembre de 2014

LA EDUCACIÓN Y EL EMPRENDIMIENTO


 INTRODUCCIÓN
En el mundo actual, cuya característica principal es el cambio acelerado, las organizaciones deben tener la capacidad de adecuarse y adaptarse a los cambios dinámicos de tal manera que puedan sobrevivir y crecer. 

Lo único claro del futuro es que será esencialmente cambiante y si la educación es el motor de la formación que luego será necesaria para encontrar un puesto o cargo productivo en la sociedad, si la educación considera suya la responsabilidad de formar jóvenes con valores que puedan desplegar en la familia, el trabajo y la sociedad, es un  deber moral trabajar en el emprendimiento, la autonomía, la honestidad y la convivencia social.

Desde algún tiempo atrás los investigadores más avanzados de las ciencias sociales y la Educación vienen insistiendo en que existe la imperiosa necesidad de transmitir los cambios a los jóvenes que se encuentran en la educación formal, así como a los demás miembros de su familia el hecho de plantear los cambios que están ocurriendo en el mundo laboral. De manera especial, las instituciones que forman a los estudiantes para continuar su Educación Superior, ésta debe ser acompañada de la formación en el Emprendimiento.

EDUCACION  Y EMPRENDIMIENTO.
En Bolivia uno de los objetivos de la educación es: Formar integralmente al estudiante, permitiéndole adquirir los conocimientos necesarios para su realización como persona y el conocimiento de sus deberes y derechos que lo capaciten para ejercer sus derechos ciudadanos y convivir en sociedad. Del mismo modo, la Educación boliviana se encuentra en un debate ideológico-político que busca cómo aplicar el cambio, cómo aplicar el concepto de la descolonización, cómo vincular la política educativa al desarrollo productivo y cómo renovar los contenidos de la enseñanza. 

La Educación es la base fundamental para el cultivo del emprendimiento, así como para el progreso y desarrollo de un país. Desde los primeros niveles de educación es posible desarrollar un espíritu emprendedor, para tener una nueva visión y hacer una lectura del mundo actual; a partir de ello hacer que sus ciudadanos puedan alcanzar sus más grandes aspiraciones a nivel personal, profesional y empresarial.

El Emprendimiento podemos definir como una actitud de vida, en la cual las personas emprendedoras al encontrarse ante una anomalía van a buscar  fórmulas de solución para luego proponerlas y ejecutarlas. Vale decir, es un   esfuerzo adicional por alcanzar una meta a partir de la observación, innovación,  creatividad, auto confianza y gestión.

Cabe señalar que el concepto de capacidad emprendedora va más allá de los límites estrechos de la empresa privada lucrativa. Abarca, pues, una concepción más amplia, que va desde proyectos individuales relacionados con el propio plan de vida, hasta la creación de organizaciones de ayuda social  o perfeccionamiento de las ya existentes. El emprendimiento, por lo tanto, puede ser individual o colectivo.

La capacidad emprendedora se manifiesta mediante la concepción de un proyecto que contenga elementos innovadores y el grado en que se logra materializar, vale decir, la capacidad de gestionar para convertir en realidad la visión obtenida como solución a un problema. Es transformar una idea en realidad  a partir de la planificación, presupuesto y estrategias definidas previamente.

La importancia de la capacidad emprendedora es más evidente en ambientes complejos, dinámicos, en la que individuos y organizaciones requieren imaginar alternativas para solucionar situaciones anómalas respecto de las cuales hay escasa, ineficiente o inexistentes experiencias anteriores. Son retos nuevos que requieren respuestas creativas.

Bolivia ahora más que nunca requiere personas reflexivas e inconformes, que nos permitan salir del letargo, del retraso, de las penumbras, que nos incentiven a generar nuevos pensamientos y que nos iluminen para saber quiénes somos y hacia dónde queremos llegar. Ante esta realidad, en nuestro país se necesita personas creativas, innovadoras y emprendedoras, como también empresas que deseen embarcarse en el desarrollo y la modernidad y que coadyuven a nuestro progreso y desarrollo. 

En estas circunstancias, los aportes que realicen las diferentes instituciones educativas deben traducirse en una práctica habitual y continua de sus instancias superiores,  ya que el emprendimiento debe y puede enseñarse a nivel teórico y práctico; pero solo será comprendido y valorado si se encuentra en un entorno en que sea práctica habitual y aceptada por la sociedad.


Pero, ¿Cómo podemos transformar la Educación para dejar de lado nuestro desarrollo mediocre?. No es nuestro propósito descalificar el trabajo realizado por personas conocedoras del ámbito educativo, sin embargo estoy seguro que nuestro reto y desafío debe tener una orientación diferente hecha hasta hoy, es decir, es necesario una EDUCACION EMPRENDEDORA.

CONCLUSIONES
Necesitamos cambiar radicalmente el paradigma educativo, el nuevo paradigma en la formación de los seres humanos necesita una visión emprendedora y Holística.

Necesitamos una visión educativa que integre la formación de los futuros líderes emprendedores de negocios con una misión y profunda visión espiritual de su propia vida y su empresa; es cierto que los negocios son en realidad de la vida del ser humano, por lo que tiene que negociar y realizar actividades económicas. 

Por. Freddy Cruz Segovia