martes, 10 de octubre de 2017

LOS BUENOS LÍDERES PERSUADEN, NO MANIPULAN



El mundo está en constante cambio y requiere que aquellas personas en posiciones de liderazgo y dirección asuman papeles y responsabilidades cambiantes todo el tiempo. 

Cuando las personas recurren a la persuasión, usualmente se ganan la confianza de los demás y ambas partes salen beneficiadas.

Desde el momento en que nacimos, hemos sido educados en el arte y ciencia de la manipulación. Difícilmente lo reconocemos, no importa si somos los que lo hacemos o lo recibimos.  

No se necesita un cínico para admitir que esos trucos nos rodean siempre, desde los mensajes publicitarios hasta en las organizaciones políticas. Nuestras vidas están llenas de una combinación de consecuencias contingentes y recompensas tentadoras debido a que queremos evitar el dolor.

Para escapar este círculo vicioso de causa y efecto de un estilo gerencial manipulativo, necesitas entender la diferencia entre manipulación y el fino arte de la influencia a través de la persuasión.

La manipulación es, por definición, una forma de persuasión, la evasión de consecuencias negativas que sirve a las necesidades de una audiencia objetivo. "Puedes conservar tu trabajo" es ejemplo probado de una estrategia de manejo manipulativo, una que se convierte en una respuesta lo suficientemente efectiva para alguien que se molesta en preguntar "¿Qué gano yo?"

La diferencia clave entre manipulación y persuasión, es la que crea una diferencia entre las culturas exitosas y las fracturadas. La manipulación es casi siempre una estrategia corta destinada a auto destruirse a menos que fuerzas de manipulación más fuertes sean usadas para avanzar.

Con la manipulación, ni el manipulador ni el manipulado se benefician a largo plazo. A corto plazo una estrategia manipulativa puede ayudar a obtener ciertos resultados, los cuales, en la mente del manipulador, justifica los medios. Pero si esa es tu manera de operar, considera cambiarla a favor de métodos de influencia éticos que te den respeto en lugar de arruinarlo todo.

La manipulación tiene todo que ver con hacer que alguien haga algo por ti en lugar de influenciarlos de que tienen algo que ganar. La pastilla mágica del arte de la persuasión a la inversa, es hacer que los otros tomen acción por ellos mismos y en una dirección que sirva para las necesidades del persuasor.

En otras palabras es una proposición de ganar-ganar. Cuando la manipulación está enfocada hacia el interior, la persuasión es un enfoque hacia el exterior, la conexión a ejercer influencia.

El elemento fundamental y criterio de una persuasión efectiva y ética es la confianza. Los manipuladores son escuchados, pero a los persuasores les crees porque son honestos. Sin confianza una audiencia sólo escucha a un nivel: ¿cuáles son las consecuencias? Con confianza a una audiencia le importa lo que se oiga, le dan al mensaje la oportunidad de significar algo en muchos niveles, el suyo y el del gerente.

La manipulación está destinada a exponerse como tal y engendra desprecio rápidamente cuando la realidad de ellos aparece. La gente que es manipulada trata de encontrar maneras de sobrevivir a veces para vengarse y esas metas raramente se alinean con las metas compartidas del equipo. Reaccionan con miedo en lugar de con pasión.

Es preferible persuadirlos dentro del contexto ganar-ganar, un acercamiento que pagará los dividendos mucho después de que la tarea o proyecto haya terminado.

Sólo con entendimiento de la diferencia entre influencia a través de la manipulación e influencia a través de la persuasión podemos reconocerla en nuestra propia experiencia.

Responde estas preguntas:
- ¿La información que llega está basada en razonamiento lógico o en el hecho de que alguien (tal vez tú) esté cargando un gran peso?
- ¿Las emociones están siendo apeladas? ¿Esa emoción es anticipación positiva o miedo? ¿Hay alternativas en la mesa? ¿En qué nivel está el receptor (tal vez tú) dando latitud al camino elegido? 
- ¿El camino de menor resistencia es la opción óptima a pesar de las consecuencias?
- ¿Qué gana el presentador de la opción lógica? ¿Qué gana la otra parte? ¿Quién gana aquí y a qué costo?
- ¿Confías en la fuente de información u opción presentada frente a ti? Si eres el emisor, ¿por qué deberían confiar en ti como fuente?



Una vez que dejes de manipular y comiences a persuadir, tu liderazgo será ilimitado. Al final, aquellos que confían en la manipulación suelen encontrarse en esa situación.

Muchas personas que se hallan en un puesto de directivo o supervisor tratan a sus trabajadores como si fueran autómatas, esperando que sigan los procedimientos a rajatabla y no utilicen su propia iniciativa, creatividad y mente cuando trabajan. Están tan preocupados por seguir las normas, las regulaciones, los procedimientos y las rutinas que pasan por alto el potencial que puede tener todo ser humano que trabaja bajo su supervisión. Los directivos que realmente lideran a sus trabajadores en lugar de dirigir su trabajo, no sólo obtienen mejores resultados para su empresa, sino que también desarrollan equipos de personas comprometidas a trabajar para triunfar en todos los aspectos de sus cometidos y sus vidas.

Se necesitan líderes. Las incertidumbres en un mundo muy cambiante de puertas para fuera se hacen cada vez más evidentes. La conformidad, lo cotidiano, la rutina destruyen la creatividad de las personas. La duda aviva el fuego de la pasión por encontrar caminos nuevos, retos diferentes, por no tener miedo a la diversidad del conocimiento.


Referencias:
Monarth Harrison: Leadership Development Consultant
Carnegie Dale: "Cómo ser buen líder".
Ruiz Moises: ¿Para que sirve un lider?
https://www.entrepreneur.com/article/267156

jueves, 20 de julio de 2017

LA FLECHA ENVENENADA

La parábola budista que nos pone frente a frente con nuestro mayor error



Buda, en la búsqueda de la iluminación, también intentaba descubrir cómo liberarnos de la ignorancia y el sufrimiento. Al igual que otros grandes sabios del pasado, propuso una filosofía práctica que nos anima a centrarnos en las cosas más sencillas como una vía para alcanzar metas mayores. El taoísmo lo resumió perfectamente en una frase: un camino de mil kilómetros empieza por un solo paso. Sin embargo, en la vida cotidiana nos resulta difícil aplicar estas enseñanzas.

La parábola de la flecha envenenada
En el Majjhima Nikaya, una colección de textos atribuidos a Buda que forman parte del Canon Pali, podemos encontrar la “parábola de la flecha envenenada”. Gautama Buda le contó esta historia a un discípulo que se mostraba impaciente por escuchar del maestro las respuestas a las “14 preguntas sin respuesta” relacionadas con cuestiones metafísicas como la vida después de la muerte.

"Hubo una vez un hombre que fue herido por una flecha envenenada. 

Sus familiares y amigos querían procurarle un médico, pero el enfermo se negaba, diciendo que antes quería saber el nombre del hombre que lo había herido, la casta a la que pertenecía y su lugar de origen. 

Quería saber también si ese hombre era alto, fuerte, tenía la tez clara u oscura y también deseaba conocer con qué tipo de arco le había disparado, y si la cuerda del arco estaba hecha de bambú, de cáñamo o de seda. 

Decía que quería saber si la pluma de la flecha provenía de un halcón, de un buitre o de un pavo real... 

Y preguntándose si el arco que había sido usado para dispararle era un arco común, uno curvo o uno de adelfa y todo tipo de información similar, el hombre murió sin saber las respuestas".

Al leer la parábola la primera idea que nos viene a la mente es que la actitud del hombre herido es absurda y necia. Sin embargo, Buda nos está diciendo que todos nos comportamos de la misma manera sin darnos cuenta.

De cierta forma, todos estamos heridos con esa flecha envenenada ya que, antes o después, moriremos. Sin embargo, vivimos sin ser plenamente conscientes de nuestra mortalidad, por lo que a menudo le damos una importancia excesiva a cosas intrascendentes que nos impiden disfrutar del presente sumiéndonos en un estado de preocupación innecesario.

Grandes enseñanzas para toda la vida
- Céntrate en lo que realmente te ocurre
En muchas ocasiones, para resolver un problema es importante no perderse en divagaciones, necesitamos actuar. Lo más usual es que detrás de esas cavilaciones se esconda el miedo y la incertidumbre. Cuando nos enfrentamos a un problema y nos vamos por las ramas, aunque sabemos cuál es la solución definitiva, es porque tememos a algo. Sin embargo, considera que a largo plazo las soluciones tibias solo sirven para generar más problemas, además de crear un estado de insatisfacción interior. 

En otros casos activamos mecanismos de defensa como la proyección o el desplazamiento mediante los cuales trasladamos el problema fuera de nosotros mismos, o intentamos esconderlo. Generalmente esto se debe a que no deseamos aceptar que formamos parte del problema, por lo que para solucionarlo primero debemos trabajar sobre nosotros mismos. En cualquier caso, la estrategia nunca es mirar hacia otro lado, es importante comprender qué nos ocurre realmente y aprender a priorizar aquí y ahora.

- Da un paso a la vez
La mente puede convertirse en nuestra mejor aliada o nuestra peor enemiga. Podemos usarla en positivo para solucionar problemas o podemos usarla en negativo encontrando un problema para cada solución. Para vivir con menos agobio y estrés la clave consiste en ir paso a paso. Eso no significa que no podamos anticiparnos a los problemas, pero debemos asegurarnos de que no estamos alimentando un pensamiento catastrofista. 

Céntrate en el presente, valora cuidadosamente la situación en la que estás y da un paso a la vez, ese paso no te llevará directamente a tu destino, pero al menos te sacará de donde estás. Vive día a día, como si cada jornada fuera la primera y la última de tu vida.

- Deja que todo fluya y que nada influya
A veces nos quedamos cautivos de los problemas, aunque estos ya se hayan solucionado o formen parte del pasado, ya que siguen rondando nuestra mente, provocando desazón, ira, frustración y rencor. Cuando nos aferramos a lo sucedido, cuando no dejamos ir esas emociones y sentimientos, nos convertimos en sus esclavos. 

En este sentido, un estudio llevado a cabo en la Universidad de Harvard reveló que pasamos el 47% de las horas que permanecemos despiertos pensando en lo que nos ha ocurrido o lo que nos podría ocurrir. Esa “mente errática” es la causa de que nos preocupemos excesivamente y de nuestra infelicidad. El mejor antídoto es centrarse en el presente y experimentar gratitud por lo que tenemos y lo que somos. Así lograremos restarles impacto a las experiencias negativas y alcanzar el equilibrio.

- Elimina todo lo innecesario
Leonardo da Vinci dijo “la simplicidad es la máxima sofistificación”, y no andaba desacertado. A lo largo de nuestra vida cargamos con muchas cosas, que solo sirven para generar caos y abrumarnos. Cuando te das cuenta de que puedes vivir sin ellas y ser aún más feliz, logras valorar más lo que tienes y te liberas de un gran peso. 

Eliminar todo lo innecesario también se refiere a los sentimientos, creencias, estereotipos o sueños que no te pertenecen y que solo son un obstáculo. Cuando mires dentro de ti, te asombrará descubrir que muchas de las frases de tu diálogo interior realmente no son tuyas sino que las han inculcado. Haz una limpieza mental y deshazte de las emociones que te dañan, como el resentimiento por un viejo suceso, la angustia por algo que probablemente nunca ocurrirá y el miedo a perder lo que tienes. Si vamos más ligeros de equipaje no solo podremos llegar más lejos sino que también disfrutaremos más del viaje.


Fuente:
Killingsworth, M. A. & Gilbert, D. T. (2010) A wandering mind is an unhappy mind. Science

jueves, 29 de junio de 2017

EL ELEFANTE ENCADENADO

Una Enseñanza de Jorge Bucay para la Vida y el Emprendimiento


Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales.
Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe, era también el animal preferido por otros niños.
Durante la función, la enorme bestia hacía gala de un peso, un tamaño y una fuerza descomunales… Pero después de su actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba una de sus patas.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y, aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza, podría liberarse con facilidad de la estaca y huir. El misterio sigue pareciéndome evidente.
¿Qué lo sujeta entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores.
Pregunté entonces a un maestro, un padre o un tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: «Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan?». No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo, olvidé el misterio del elefante y la estaca, y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho esa pregunta alguna vez. Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño. Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento, el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.
Imaginé que se dormía agotado y que al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día, y al otro… Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.
Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa porque, pobre, cree que no puede. Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza…
Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.
Vivimos pensando que «no podemos» hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo, cuando éramos pequeños, lo intentamos y no lo conseguimos. Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo, no puedo y nunca podré. Hemos crecido llevando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca. Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos: No puedo y nunca podré.
Pero eso no es verdad. Es una invención. Eres tú mismo el que ha creado la estaca y la ha clavado en el suelo. Eres tú el que se ha encadenado a ella. Eres tú el que ha puesto esas limitaciones en tu cabeza.
Pero también eres tú el único que puede hacerlas desaparecer.
Ya es hora de que te liberes de esas estacas a las que te encadenas.
Ya es hora de que te enfrentes a esas limitaciones que tú mismo te pones.
Así que pon rumbo adonde quieres llegar y lucha decididamente por ser lo que quieres llegar a ser.
Sólo tienes que creerlo y tomar acción.
Tú puedes. Tú puedes. Y siempre que lo creas, podrás.


lunes, 29 de mayo de 2017

SER UN BUEN LÍDER: Qué hacer vs Que no hacer


Los nuevos modelos de organización empresarial, que se han implantado en los últimos años, hacen prever, que la figura del jefe cómo la conocíamos hasta el momento, está tendiendo a desaparecer, dando lugar a perfiles más orientados al liderazgo y la organización transversal. Un líder no solo ordena funciones y toma decisiones, sino que promueve la autonomía de los trabajadores, al mismo tiempo que es ejemplo de implicación, motivación y esfuerzo.

Este nuevo modelo de liderazgo, es muy atractivo en la teoría, pero llevarlo a la práctica no es siempre tan fácil como parece, ya que tenemos ciertos comportamientos, asociados, hasta el momento, al papel del jefe, que no son fáciles de eliminar.

¿Qué debo hacer y NO hacer para convertirme en un buen líder?

1. Comunicación
-      Unilateralidad NO. Recuerda que eres un equipo, no puedes limitarte a dar órdenes y tomar decisiones, y que el resto las acate sin rechistar. Este tipo de actitudes solo provocarán desmotivación en los empleados, y falta de comunicación, que llevará a tomar decisiones erróneas.
-       Bilateralidad SI. Aprende a mantener una relación de bilateralidad comunicativa, dialoga con tu equipo sobre las decisiones que vas a tomar, y el papel que jugarán ellos en el proyecto. Escuchar su opinión y valorar sus posibles críticas es fundamental para alcanzar el éxito. El equipo se sentirá valorado y motivado, al mismo tiempo que tú contarás con diferentes opiniones que te harán reflexionar y mejorar tu toma de decisión.

2. Nivel de Trabajo y Esfuerzo
-       Mandar NO. Un líder no puede limitarse a ordenar funciones a su equipo. El hecho de encontrarte en un rango superior en la jerarquía de la empresa, no puede suponer que exijas un esfuerzo, motivación y trabajo, que tú mismo no estás aportando
-       Motivar SI. Conviértete en un ejemplo de trabajo y esfuerzo. Motiva al resto del equipo, de manera que ellos perciban que todos están persiguiendo un mismo objetivo, y si todo el equipo aporta lo mejor de sí mismo, podrán alcanzarlo.

3. Asumir los Errores
-       Perfección NO.  No eres perfecto, y tu equipo lo sabe. Por lo tanto, ocultar o justificar tus errores, carece de sentido. No te muestres como un ser superior, que nunca falla, porque no es la realidad. Esto no hará más que alejarte de tu equipo, de manera que perderás comunicación con ellos, y te privarás de todo lo bueno que pueden ofrecer al proyecto.
-     Fallar SI. A veces te equivocas, y es normal. Asume tus errores, comunica a tu equipo, y pídeles su opinión. De esta manera contarás con diferentes visiones de los motivos que te han llevado a fallar, al mismo tiempo que entre todos podrán intentar enmendar el error. Tu equipo se sentirá una parte activa del proyecto, y que la única manera de alcanzar los objetivos es trabajar juntos, dando cada uno lo mejor se sí mismo.

4. Toma de Decisiones
-       Paternalismo NO. Aunque te conviertas en el último responsable de las decisiones que se toman en el proyecto o departamento, no tienes por qué decidirlo absolutamente todo. No prives a los miembros del equipo de la autonomía laboral que merecen por su trabajo. Esto solo conllevará desmotivación y falta de implicación, al mismo tiempo que tú tendrás que soportar una excesiva carga de trabajo.
-       Autonomía SI. Aprende a delegar funciones y responsabilidades. Debes conocer cuáles son las capacidades de cada uno de los miembros del equipo, y permitirles autonomía en las funciones en las que estén más cómodos y obtengan mejores resultados. De esta manera harás que sientan que son un activo importante de la empresa, aumentando su motivación y esfuerzo.