INTRODUCCIÓN
En el mundo actual, cuya
característica principal es el cambio acelerado, las organizaciones deben tener
la capacidad de adecuarse y adaptarse a los cambios dinámicos de tal manera que
puedan sobrevivir y crecer.
Lo único claro del futuro es que será
esencialmente cambiante y si la educación es el motor de la formación que luego
será necesaria para encontrar un puesto o cargo productivo en la sociedad, si
la educación considera suya la responsabilidad de formar jóvenes con valores
que puedan desplegar en la familia, el trabajo y la sociedad, es un deber moral trabajar en el emprendimiento, la
autonomía, la honestidad y la convivencia social.
Desde
algún tiempo atrás los investigadores más avanzados de las ciencias sociales y
la Educación vienen insistiendo en que existe la imperiosa necesidad de
transmitir los cambios a los jóvenes que se encuentran en la educación formal,
así como a los demás miembros de su familia el hecho de plantear los cambios
que están ocurriendo en el mundo laboral. De manera especial, las instituciones
que forman a los estudiantes para continuar su Educación Superior, ésta debe ser
acompañada de la formación en el Emprendimiento.
EDUCACION Y EMPRENDIMIENTO.
En Bolivia uno de los objetivos de la
educación es: Formar integralmente al estudiante, permitiéndole adquirir los
conocimientos necesarios para su realización como persona y el conocimiento de
sus deberes y derechos que lo capaciten para ejercer sus derechos ciudadanos y
convivir en sociedad. Del mismo modo, la Educación boliviana se encuentra en un
debate ideológico-político que busca cómo aplicar el cambio, cómo aplicar el
concepto de la descolonización, cómo vincular la política educativa al
desarrollo productivo y cómo renovar los contenidos de la enseñanza.
La Educación es la base fundamental
para el cultivo del emprendimiento, así como para el progreso y desarrollo de
un país. Desde los primeros niveles de educación es posible desarrollar un
espíritu emprendedor, para tener una nueva visión y hacer una lectura del mundo
actual; a partir de ello hacer que sus ciudadanos puedan alcanzar sus más
grandes aspiraciones a nivel personal, profesional y empresarial.
El Emprendimiento podemos definir como una actitud de vida, en la cual las personas emprendedoras al encontrarse ante una anomalía van a buscar fórmulas de solución para luego proponerlas y ejecutarlas. Vale decir, es un esfuerzo adicional por alcanzar una meta a partir de la observación, innovación, creatividad, auto confianza y gestión.
Cabe señalar que el concepto de
capacidad emprendedora va más allá de los límites estrechos de la empresa
privada lucrativa. Abarca, pues, una concepción más amplia, que va desde
proyectos individuales relacionados con el propio plan de vida, hasta la
creación de organizaciones de ayuda social
o perfeccionamiento de las ya existentes. El emprendimiento, por lo
tanto, puede ser individual o colectivo.
La capacidad emprendedora se
manifiesta mediante la concepción de un proyecto que contenga elementos
innovadores y el grado en que se logra materializar, vale decir, la capacidad
de gestionar para convertir en realidad la visión obtenida como solución a un
problema. Es transformar una idea en realidad
a partir de la planificación, presupuesto y estrategias definidas
previamente.
La importancia de la capacidad
emprendedora es más evidente en ambientes complejos, dinámicos, en la que
individuos y organizaciones requieren imaginar alternativas para solucionar situaciones
anómalas respecto de las cuales hay escasa, ineficiente o inexistentes
experiencias anteriores. Son retos nuevos que requieren respuestas creativas.
Bolivia ahora más que nunca requiere
personas reflexivas e inconformes, que nos permitan salir del letargo, del
retraso, de las penumbras, que nos incentiven a generar nuevos pensamientos y
que nos iluminen para saber quiénes somos y hacia dónde queremos llegar. Ante
esta realidad, en nuestro país se necesita personas creativas, innovadoras y
emprendedoras, como también empresas que deseen embarcarse en el desarrollo y
la modernidad y que coadyuven a nuestro progreso y desarrollo.
En estas circunstancias, los aportes
que realicen las diferentes instituciones educativas deben traducirse en una
práctica habitual y continua de sus instancias superiores, ya que el emprendimiento debe y puede
enseñarse a nivel teórico y práctico; pero solo será comprendido y valorado si
se encuentra en un entorno en que sea práctica habitual y aceptada por la
sociedad.
Pero, ¿Cómo podemos transformar la Educación para dejar de lado nuestro desarrollo mediocre?. No es nuestro propósito descalificar el trabajo realizado por personas conocedoras del ámbito educativo, sin embargo estoy seguro que nuestro reto y desafío debe tener una orientación diferente hecha hasta hoy, es decir, es necesario una EDUCACION EMPRENDEDORA.
CONCLUSIONES
Necesitamos
cambiar radicalmente el paradigma educativo, el nuevo paradigma en la formación
de los seres humanos necesita una visión emprendedora y Holística.
Necesitamos
una visión educativa que integre la formación de los futuros líderes
emprendedores de negocios con una misión y profunda visión espiritual de su
propia vida y su empresa; es cierto que los negocios son en realidad de la vida
del ser humano, por lo que tiene que negociar y realizar actividades
económicas.
Por. Freddy Cruz Segovia