Los nuevos modelos de organización empresarial, que se han implantado en
los últimos años, hacen prever, que la figura del jefe cómo la conocíamos hasta
el momento, está tendiendo a desaparecer, dando lugar a perfiles más orientados
al liderazgo y la organización transversal. Un líder no solo ordena
funciones y toma decisiones, sino que promueve la autonomía de los
trabajadores, al mismo tiempo que es ejemplo de implicación, motivación y
esfuerzo.
Este nuevo modelo de liderazgo, es muy atractivo en la teoría, pero
llevarlo a la práctica no es siempre tan fácil como parece, ya que tenemos
ciertos comportamientos, asociados, hasta el momento, al papel del jefe, que no
son fáciles de eliminar.
¿Qué debo hacer y NO hacer para convertirme en un buen líder?
1. Comunicación
- Unilateralidad NO. Recuerda que eres un equipo, no
puedes limitarte a dar órdenes y tomar decisiones, y que el resto las acate sin
rechistar. Este tipo de actitudes solo provocarán desmotivación en los
empleados, y falta de comunicación, que llevará a tomar decisiones erróneas.
- Bilateralidad SI. Aprende a mantener una relación
de bilateralidad comunicativa, dialoga con tu equipo sobre las decisiones que
vas a tomar, y el papel que jugarán ellos en el proyecto. Escuchar su opinión y
valorar sus posibles críticas es fundamental para alcanzar el éxito. El equipo
se sentirá valorado y motivado, al mismo tiempo que tú contarás con diferentes
opiniones que te harán reflexionar y mejorar tu toma de decisión.
2. Nivel
de Trabajo y Esfuerzo
-
Mandar NO.
Un líder no puede limitarse a ordenar funciones a su equipo. El hecho de
encontrarte en un rango superior en la jerarquía de la empresa, no puede
suponer que exijas un esfuerzo, motivación y trabajo, que tú mismo no estás
aportando
-
Motivar
SI. Conviértete en un ejemplo de trabajo y esfuerzo. Motiva al resto del
equipo, de manera que ellos perciban que todos están persiguiendo un mismo
objetivo, y si todo el equipo aporta lo mejor de sí mismo, podrán alcanzarlo.
3. Asumir
los Errores
- Perfección NO. No eres perfecto, y tu equipo
lo sabe. Por lo tanto, ocultar o justificar tus errores, carece de sentido. No
te muestres como un ser superior, que nunca falla, porque no es la realidad.
Esto no hará más que alejarte de tu equipo, de manera que perderás comunicación
con ellos, y te privarás de todo lo bueno que pueden ofrecer al proyecto.
- Fallar SI. A veces te equivocas, y es normal. Asume
tus errores, comunica a tu equipo, y pídeles su opinión. De esta manera
contarás con diferentes visiones de los motivos que te han llevado a fallar, al
mismo tiempo que entre todos podrán intentar enmendar el error. Tu equipo se
sentirá una parte activa del proyecto, y que la única manera de alcanzar los
objetivos es trabajar juntos, dando cada uno lo mejor se sí mismo.
4. Toma
de Decisiones
- Paternalismo NO. Aunque te conviertas en el último
responsable de las decisiones que se toman en el proyecto o departamento, no
tienes por qué decidirlo absolutamente todo. No prives a los miembros del
equipo de la autonomía laboral que merecen por su trabajo. Esto solo
conllevará desmotivación y falta de implicación, al mismo tiempo que tú tendrás
que soportar una excesiva carga de trabajo.
- Autonomía SI. Aprende a delegar funciones y
responsabilidades. Debes conocer cuáles son las capacidades de cada uno de los
miembros del equipo, y permitirles autonomía en las funciones en las que estén
más cómodos y obtengan mejores resultados. De esta manera harás que sientan que
son un activo importante de la empresa, aumentando su motivación y esfuerzo.