Percibir se refiere directamente a
la capacidad que se tiene de comprender, no es algo objetivo es totalmente
subjetivo. Una cosa puede ser buena para la salud, pero si la gente no puede
percibir las ventajas no la adoptara, fumar es nocivo pero quienes lo hacen no
perciben el problema de forma inmediata y por eso no reaccionan.
Para poder percibir algo se requiere
la capacidad de entenderlo y para eso es necesario tener un bagaje
educativo y cultural sobre el tema. Si una comunidad de usuarios no puede
percibir el beneficio de algo, es claro que se necesita empezar un proceso
de formación para que adquieran las herramientas para tomar una decisión
al respecto.
El reto de introducir un concepto
nuevo es presentarlo de forma que los usuarios decidan si les conviene o
no, y así lograr que los mismos tengan un criterio formado sobre el tema.
Siempre les repito a los equipos que mentoreo una frase que escribí para una
conferencia y que se me ha convertido en un mantra “el nuevo mercadeo es
la educación”. El concepto de “valor” es también algo muy
subjetivo, depende del contexto cultural de las personas que son expuestas
al mismo. La belleza es un buen ejemplo de esto, lo que para un grupo
cultural es algo bello para otro no lo es tanto, incluso la variable temporal
es importante, basta darse una vuelta por un museo como el prado de Madrid para
ver cómo ha cambiado el concepto de “belleza” durante los años.
Le asignamos
valor a las cosas, la gente, los servicios, en general a lo que nos
rodea, y ese valor se basa en nuestros “preconceptos” y en el contexto
donde el proceso ocurre. Como queda
claro la “percepción de valor” es a todas luces algo subjetivo y
depende en esencia de las variables culturales, educativas y del contexto donde
todo el proceso ocurre.
La
“propuesta de valor” es pues eso que un grupo emprendedor expone al público,
para que este lo “perciba como valioso” y lo haga suyo a través de
los “canales” que el equipo prevé. Siempre se
recomienda a los emprendedores que partan de un problema para solucionar, se
asume que si se logra crear una solución innovadora y eficiente para
algo que aqueje al mayor número de personas posible, será sencillo que ellas
mismas perciban el valor de eso que les está haciendo la vida más fácil.
La verdadera
oportunidad ocurre cuando se percibe un problema en el momento que la
comunidad aun no le duele lo suficiente, o cuando aún su formación no los
capacita para “percibirlo”. Las oportunidades más rentables de negocio viven en
esta franja, y requieren equipos que sean capaces de generar nuevos
paradigmas culturales, que sean capaces de entender las “olas sociales” y
“surfearlas” a su favor.
Es por esto
que muchos “innovadores sociales” están detrás de los emprendimiento
más exitosos, solo personas que tienen la visión de cambiar la sociedad logran
educarla para que “perciban el nuevo valor”, es aquí donde me gusta moverme, es
aquí donde creo que veremos los mejores startups en los próximos años.
Por: Pedro
Colmenares

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