a) SENTIDO DE INDEPENDENCIA.
El hombre de empresa no acepta el liderazgo de otro, no acepta a un superior
que dirija sus acciones. Disfruta de la
independencia, por ello siempre busca alternativas de solución.
b) DON DE MANDO. Debe hacerse
obedecer, su poder de convencimiento y su determinación sobre la decisión
tomada debe influir en sus subordinados que deben acatar sin vacilación alguna
las órdenes superiores. El empresario
tímido y vacilante corre el riesgo de perder la autoridad y, por ende, no ser
cumplidas sus órdenes.
c) FLEXIBILIDAD Y ADAPTACIÓN A
CAMBIOS. El hombre de empresa debe tener
plena conciencia de sus actos que genera, por ello debe saber cuándo ser
flexible y cuándo aceptar sus errores
para aprender de ellos y corregir
sus decisiones; también debe considerar su experiencia y adaptarse a los
cambios del mercado.
d) CAPACIDAD DE ASUMIR
RIESGOS. Debe saber escoger los riesgos
que las asume, inclusive aquel que no le brinde
salidas adecuadas. También debe
asumir riesgos aún al más alto nivel, para ello debe medir los resultados
optimistas y las consecuencias de un fallo inoportuno. Sin embargo, no debe olvidar que tomando una
decisión, debe lograr con éxito el objetivo buscado.
e) ESTABLECER
PRIORIDADES. Debe saber establecer el
orden prioritario de las labores de su empresa, es una de las características más
importantes que debe tener en cuenta. El
tiempo del empresario es valioso e importante, por lo tanto no debe darse el
lujo de realizar labores técnicas o manuales que bien podrían ser delegadas a
su personal, ya que ninguna actividad (técnica o manual) puede ser más
importante que dirigir la empresa.
f) CONSECUENCIA PARA LOGRAR
OBJETIVOS. Debe ser agresivo y actuar
con tenacidad en el logro de sus objetivos y no debe dejarse vencer fácilmente,
no debe vacilar ante situaciones difíciles, no debe desalentarse y más bien
estar dispuesto a grandes sacrificios por su empresa. Los objetivos delineados las debe cumplir
hasta donde la proporcione su capacidad.
g) ESPÍRITU ORGANIZATIVO. Debe tener la capacidad necesaria para
planificar, organizar, dirigir y controlar las actividades de su empresa. Debe concebir nuevas ideas y llevarlas a cabo
dentro el tiempo estipulado, ya que conoce con cuánto de recursos cuenta y
hasta dónde puede llegar. El empresario debe buscar los resultados rápidos en
algunos casos y a largo plazo en otros, de acuerdo a los que haya planificado
cuidadosamente.
h) ANIMO VICTORIOSO. Al crear
su empresa para ganar y no así perder.
Una derrota debe ser considerada sólo un tropiezo en el camino
empresarial, por lo tanto, el triunfo debe ser lo que le interesa, aun tenga
que luchar contra viento y marea.
i) CREATIVIDAD E
INNOVACIÓN. Al margen de crear y hacer
crecer a su empresa, el empresario debe ampliar, cambiar objetivos, innovar y
añadir nuevos productos, adaptar sistemas de producción, de ventas y aceptar la
creatividad de sus trabajadores en la empresa el mismo que pueda beneficiar a
la empresa.
j) TOMAR DECISIONES. Debe
tomar las decisiones de manera inapelable en función a las actividades de la
empresa. En su crecimiento la empresa,
debe comunicar las decisiones tomadas a sus funcionarios y en su caso poder
revisarlas.
k) DELEGAR FUNCIONES. Debe llevar a cabo las funciones de la
empresa, sin embargo tiene también todas las facultades necesarias para poder
delegar esas funciones a los responsables de cada nivel cuando así lo vea por
conveniente.
l) FIJAR OBJETIVOS Y
POLÍTICAS. Debe definir las metas, los
objetivos, las políticas y otras actividades que vaya en beneficio de la
empresa.
m) CONTROLAR. Al fijar los
objetivos, debe conocer los resultados generales en determinado periodo de
tiempo con el objeto de saber y conocer si esos objetivos se han cumplido y,
por supuesto, de ser necesarios hacer los cambios, las correcciones necesarias
en el momento oportuno.
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